Médicos veterinarios critican proyecto de ley sobre “Clínicas Veterinarias Estatales”
  • Proyecto de ley presenta falencias e inviabilidades.
  • Impuesto del 10% sobre artículos y alimentos para mascotas, lejos de ayudar, puede favorecer el detrimento en la atención preventiva de la salud animal.
  • Proyecto pretende imponer más funciones al SENASA, institución que ya de por sí tiene graves limitaciones para su operación mínima.

 

2 setiembre 2025 – El Colegio de Profesionales en Medicina Veterinaria de Costa Rica advierte múltiples incoherencias y contradicciones en el proyecto de ley para la Creación de Clínicas Veterinarias Estatales (Expediente No.25141), presentado por la diputada Rosaura Méndez Gamboa.

 

“Si bien el proyecto tiene un espíritu noble, lo cierto es que su planteamiento no es viable y presenta falencias e inviabilidades que merecen una discusión más profunda, con el apoyo técnico y profesional de quienes sí conocen del tema, y sin apresurarse a implementar propuestas que, lejos de beneficiar a las mascotas y a sus tutores, podrían generar consecuencias negativas a largo plazo” manifestó la Dra. Silvia Coto, presidente del Colegio de Profesionales en Medicina Veterinaria de Costa Rica.

 

Impuesto sugerido: Inviabilidad económica

El proyecto contempla un impuesto del 10% sobre los productos para mascotas como medio de financiamiento para la creación de clínicas veterinarias estatales. Sin embargo, el Colegio considera que este gravamen es insuficiente para cubrir los elevados costos iniciales de infraestructura, equipos y personal necesarios para poner en marcha una red de clínicas veterinarias en cada cantón del país.

“En su justificación, el proyecto busca beneficiar a las familias de bajos recursos con precios más accesibles para atender a sus animales, no obstante, el mecanismo de financiamiento propuesto es mediante un impuesto que encarece los artículos y servicios de primera necesidad de las mascotas (alimentos, desparasitantes, etc.), propuesta que aumenta los costos para todos los tutores. Ello podría generar que los dueños de mascotas prefieran invertir más en alimento que en la medicina preventiva, provocando un impacto directo sobre la salud animal y consecuentemente, una potencial afectación en la salud pública” apuntó la Dra. Coto.

Además, el proyecto designa al Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) para administrar los fondos generados por este impuesto, pero no especifica claramente el mecanismo de captación de estos.

Aumento de funciones para el SENASA y limitaciones operativas

La iniciativa promueve que las nuevas clínicas veterinarias estatales estén adscritas y administradas por el Servicio Nacional de Salud Animal (SENASA) y ubicadas en sus sedes regionales con el fin de ayudar a poblaciones con limitados recursos económicos.

Según el Colegio, esas oficinas no se localizan en zonas remotas por lo que el servicio veterinario potencialmente ofrecido no beneficiaría a quien se busca ayudar. Además, estas sedes no están equipadas con la infraestructura (quirófanos, salas de recuperación, laboratorios) ni el personal necesario, para funcionar como clínicas veterinarias.

“Asignar más funciones a las múltiples que ya de por sí tiene el SENASA es la ruta garantizada a la ineficiencia. Esta institución ha sufrido una reducción en su presupuesto casi del 12% del presupuesto mínimo requerido, lo cual actualmente limita incluso cubrir sus necesidades mínimas operativas” afirmó la Dra. Silvia Coto.

Desconocimiento de la Medicina Veterinaria

El proyecto habla de “razas menores”, concepto que no tiene fundamento científico, y sugiere ofrecer una atención veterinaria multi-especie, sin tener en cuenta las diferencias significativas de la atención de animales de compañía tradicionales (como perros y gatos) y animales exóticos (como conejos y hámsteres).

Además, el proyecto menciona que la atención médico-veterinaria es “cara”: Esta calificación es subjetiva e infundada pues desconoce que, en esta rama de la Medicina, se debe garantizar la misma calidad de insumos y procedimientos de esterilidad y asepsia que en la medicina humana.  Por ejemplo, un consultorio especializado en medicina preventiva podría requerir alrededor de ₡5 millones, mientras que un quirófano mínimamente equipado para cirugías de rutina puede superar los ₡25 millones.

“Decir que la medicina veterinaria es cara y que se necesita un sistema estatal como la CCSS, fortalece el supuesto erróneo de que la atención médica estatal es gratuita. Esta atención NO es gratuita. Es universal y solidaria mediante los aportes que hacemos todos los trabajadores y patronos en Costa Rica, hagamos uso o no de sus servicios” dijo la Dra. Coto.

Propuestas alternativas para mejorar el proyecto

El Colegio de Profesionales en Medicina Veterinaria de Costa Rica sugiere alternativas más viables y sostenibles, entre ellas:

  • Redefinir el concepto de “razas menores”: En lugar de utilizar esta clasificación errónea, proponen enfocarse en el concepto de “animales de compañía”, sin importar su tamaño o raza.
  • Revisar el esquema de financiamiento: Sugerir una combinación de fondos provenientes del presupuesto nacional, multas por maltrato animal, y otros recursos para asegurar la viabilidad financiera.
  • Modelo de subsidios focalizados: Implementar un sistema de subsidios basado en el nivel socioeconómico de los propietarios, utilizando datos de la Encuesta Nacional de Hogares para priorizar a las familias más vulnerables.
  • Iniciar con clínicas piloto: En lugar de abrir una clínica en cada cantón, comenzar con clínicas piloto en diferentes regiones para evaluar de manera gradual la efectividad del proyecto.
  • Modelo mixto con unidades móviles: En lugar de depender exclusivamente de clínicas físicas, se podría considerar la creación de unidades veterinarias móviles para llegar a zonas rurales y remotas. Además, se podría colaborar con clínicas privadas existentes bajo la supervisión del SENASA.
  • Se propone crear un modelo gestionado por cada municipalidad, que administre la clínica, contando con un médico veterinario como regente, lo que garantizaría una mayor accesibilidad para las comunidades más necesitadas.

Finalmente, este Colegio profesional recuerda a la población que: tener una mascota no es un derecho, sino una responsabilidad. La legislación actual es clara sobre las responsabilidades de los tutores de mascotas; si esas responsabilidades de manutención y cuidado no pueden ser solventadas, lo prudente y responsable es evitar tener una mascota.

Sobre el Colegio de Profesionales en Medicina Veterinaria de Costa Rica:  Es la entidad pública no estatal encargada de incorporar y acreditar a los profesionales en medicina veterinaria para ejercer legalmente la profesión en Costa Rica. Fomenta su educación continua especializada y la fiscalización de su práctica diaria en todos los sectores del quehacer profesional. A su vez, fortalece la salud pública por medio de la vigilancia de la salud animal, la preservación y conservación del medio ambiente.

 

Si requiere más información o concertar una entrevista, quedo a disposición.

Cordiales saludos,

 

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